sin pelos en la lengua pues.

Sunday, January 9, 2011

Primer post del año - Misc

Sí, no fue una disparatada sinsentido lo de las hamburguesas en el nombre del dominio. Han estado en mi vida en los momentos más variados e intensos.

Anoche tuve un sueño con ellas, decenas de ellas en un mueble de madera. Escogí la más pequeña, tenía queso e indudablemente era de McDonald's. Estaba deliciosa. El balance entre el pepinillo con la cebolla, el queso, la carne y la ketchup era perfecto. Comí como 4 más y cuando me disponía a comer la quinta, me dí cuenta que había pollo frito también. ¡Piernas y pechugas gigantes! Mi estómago no tenía espacio para más y seguramente mi coronaria no apreciaría un gramo más de colesterol tampoco, pero como de costumbre, hedonista yo decidió ignorar las señales del cuerpo y cuando estaba a punto de tomar una pierna con mi mano cavernícola, de repente apareció. Apareció Paula. Sí, Paula, de la nada... estaba con Christian. Yo, nerviosa pero definitivamente más sorprendida, bajé la mirada, regresé la mano a orbitar mi cuerpo, respiré profundo y levanté la cara, como con la dignidad y valor de alguien que se enorgullece de sus decisiones. Mentira, levanté la cara con pena y casi esperando una cachetada. Miro a sus ojos: no hay rencor. Todo lo contrario, hay deseo. Sacudo la cabeza para asegurarme de que no estoy en un sueño y cuando vuelvo a enfocar su cara, me veía con tanto amor y alegría, enfatizando la expresión con los labios listos y dispuestos a besarme, que yo por poco y voy a dar sobre ellos.
Todavía mi cerebro pensante tuvo tiempo de hacerme virar la cara y saludarla de cachete, lentamente, mientras que con la voz aguada y en el high pitch característico del trato a culitos, le tiraba un "hola" amable mas extrañado.

Ella se quedó con los labios erguidos, aún esperando mi beso. Me alejé de ella lentamente, sonriéndole para que no se alterara. Me preguntó cómo estás. Le dije muy bien, desvié la mirada hacia las piezas de pollo cuando Christian le dijo "¡vámonos! ah, Ana, las hamburguesas son para tí y Señor Juan, yo invito". Le agradecí (totalmente anonadada) y ví a Paula conforme se alejaba casi corriendo... volteó a verme otra vez pero no logré registrar la expresión en su mirada. Me quedé nostálgica, súper nostálgica sin embargo contenta de saber que no me quería matar. Aun así supe que sería la última vez que la vería.

Más tarde en el sueño, Señor Juan ensayaba con Toby, yo me quejaba de algo, y el cerote animal por poco me agarra a vergazos. Vaya sueño.

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