Me pasa, me pasa que cae, que caigo.
La milésima de segundo en el que la partícula decidió estallar y provocar el big bang, en esa fracción de tiempo, me pasa que me arrepiento de cagar.
Sé que el cerote ahí va bajando, yo pujo con más fuerza y tarán: la cagada de la que me arrepiento. La cagada que no me va a dejar dormir hoy, que me hará encender la tele, poner el sony, ver scrubs y pretender que mi vida es una comedia. Oscura, random, ¡comedia! nonetheless.
Cosas que son más que señales contradictorias; ejercer la práctica de la sonrisa pícara, de la novia perfecta, de la experta sexual, del pedazo de... lo que querrás (lo que siempre has querido) que te estás perdiendo y que te va a dar algo... que de plano te va a dar algo.
Luego de repente, te das cuenta que no sabés nada de la historia de Europa, al menos nada ajeno a la historia de la música y del arte. Qué me importa la separación de Checoslovaquia.
Qué me importan los mangos que venden en Berlín.
Las cagadas no sólo las hago yo, las hace el mundo con sus sistemas de estados, de economías, de gulas, de egoísmos.
Entonces por qué tanto regret, cerota.... estás en tu derecho...
Aunque bueno... luego no te quejés de los resultados de tus behaviorismos....
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sin pelos en la lengua pues.
Tuesday, February 3, 2009
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